Antes del tratamiento se realiza una valoración médica individualizada, analizando la calidad de la piel, el grado de flacidez y las necesidades específicas de cada paciente. El protocolo se adapta de forma personalizada, pudiendo combinar los inductores de colágeno con otros tratamientos como toxina botulínica, polinucleótidos, PRP o exosomas para potenciar los resultados.
Nuestro objetivo es ofrecer tratamientos basados en la estimulación biológica de la piel, respetando la naturalidad y priorizando la seguridad y la calidad del resultado final.