Cada rostro es único, por lo que el tratamiento con toxina botulínica debe ser siempre individualizado. Antes del procedimiento se realiza una valoración médica completa, analizando la anatomía facial, la fuerza muscular, la edad, el tipo de piel y las expectativas del paciente.
Este enfoque personalizado permite:
· Ajustar la dosis exacta en cada zona
· Evitar resultados artificiales
· Respetar la expresión facial
· Obtener un resultado equilibrado y natural